martes, 29 de marzo de 2011

Explicaciones Infantiles

¡Qué complicado resulta esclarecer las cosas cuando no tienen explicación! El pasado fin de semana, sin ir más lejos, me las he visto y deseado para explicarle a mi hijo dos acontecimientos de escasa relevancia para mí pero por lo visto muy importantes para él, estoy seguro de que todos los padres con niños en la edad de los Porqués me entenderán. Lo primero fue sencillo, dejó de salir agua del grifo de su bañera y a pesar de hacerle mucha gracia que le trasladásemos a la ducha de los mayores, necesita una razón coherente para este suceso, el caso tuvo una resolución sencilla, ya entiende que las cosas se rompen y papá no es capaz de arreglarlo todo, sin embargo cada día me reitera su desconcierto pero mis dotes fontaneriles siguen siendo escasas. Lo peor sucedió el Domingo, en esa fatídica fecha tuve que razonarle los motivos por los que debíamos abandonar el parque e irnos a cenar siendo todavía de día, en este caso entré en un laberinto sin salida, resulta frustrante intentar establecer un debate energético con una persona de cuatro años de edad, cuando uno jamás ha llegado a comprender los entresijos del cambio horario que cada año nos sacude las neuronas, él me temo que insistirá hasta obtener respuestas. En ocasiones estos personajillos demuestran una lucidez que para sí quisieran muchos adultos, pero por algún extraño motivo suelen ser los grandes olvidados de todo lo que ocurre en nuestro entorno, cuando son objeto noticioso nunca es para bien y además sólo tenemos acceso al suceso pero nunca a lo que ocurre en el interior de esas maravillosas consciencias aún sin modelar.
"El extraño caso del grifo seco" me recuerda que hace una semana fue el Día Mundial del Agua, la mitad de la población del planeta sigue sin tener acceso a ella y a diario fallecen 4.500 niños por causas directamente relacionadas con esta carencia. Imaginemos, si es posible, cómo desembrollar semejante paradoja para que la comprenda un menor:
- "Hijo mio, somos seres humanos y necesitamos este liquido para sobrevivir"
- "Y entonces, por qué no hay en el poblado papá"
- "Porque es así cariño..."
Con un poco de suerte, este crío (o cría en la mayoría de los casos) prescindirá de ir a la escuela o jugar, para dedicar la jornada a llegar a un lejano pozo no contaminado que le permita subsistir.
Quizás este titánico esfuerzo sea recompensado con una vida larga y dichosa, sería desde luego justo y deseable. Desgraciadamente tenemos que contemplar la posibilidad real de que la salud del chiquillo sólo sirva para ser reclutado por algún desalmado, pasando así a engrosar la lista de 300.000 infantes guerrilleros que actualmente participan en alguno de los conflictos armados que enrolan menores:
-"Toma tu nuevo juguete..."
-"¿Qué es?"
-"Se llama Kalashnikov y sirve para matar."
-"¿Por qué?"
-"Porque son las reglas"
Puede que nuestro niño sobreviva a esta infamia y regrese ya cómo adulto a su poblado y a lo peor allí ya no encontrará a su hermana porque un día llegaron unos soldados como él para arrancarle la infancia y la vida. Por lo menos sus padres en este caso no tuvieron que enfrentarse a la terrorífica pregunta, ella nunca tuvo ocasión de hacerla.
No tengo ingenio para inventar esta terrible historia de preguntas sin respuesta, simplemente es real, está sucediendo hoy mismo, mientras escribo, en infinidad de lugares, miles de niños sobreviven aterrorizados, sin agua, sin luz, sin casa, bajo las bombas o entre zumbidos de bala.
Pertenecemos al primer mundo, somos como corredores en cabeza que no miran nunca a los que vienen detrás, puede que todo esto nos quede muy lejano, también puede que se me tilde de agorero. De ser así, pensemos en los 100.000 niños desplazados y sin hogar a causa del seísmo de Japón, en el mejor de los casos conservan sus familias pero explicarles el desastre será ardua tarea para sus tiernas mentes, yo desde luego no sé si sería capaz de aclararle sus dudas sin saber afrontar la nueva realidad y a sabiendas de que diga lo que diga su escala de valores y seguridades ya nunca será la misma que yo tuve. Ojalá fuese como aquel imaginativo padre de "La Vida es Bella" pero no lo soy.
¿Cómo explicarle a un niño huérfano que vaga por las calles de Puerto Príncipe que no puede ser adoptado porque farragosas aunque necesarias leyes lo complican? Imposible, él nunca lo entendería sobre todo si le cuentas que el tráfico ilegal sí funciona. Pero en ocasiones, la justicia se quita la venda para poder ver la realidad, y como ocurrió hace pocos días permite que una niña pueda seguir recibiendo el cariño de los únicos padres que de verdad conoce, la utopía, en ocasiones, se abre camino.
Debo reconocer la dificultad que me supone escribir sobre cualquier tema relacionado con la infancia y por ello me disculpo por lo anárquico del post y la excesiva dureza del mismo. Para compensar, lo ilustraré esta semana con el teaser de la pelíula "Princesa de África", una obra de arte dirigida por Juan Laguna y producida por Bereberia que demuestra que las realidades más complejas pueden convertir algunos sueños en realidad  y que los niños necesitan poco para ser felices.



Ya ha llegado a España el alegato ¡Indignaos! de Stéphane Hessel, no he tenido ocasión aún de leerlo, espero hacerlo pronto y comentarlo, mientras tanto me limitaré a parafrasear su título: Indignémonos de una maldita vez, gritemos, exijamos lo mínimo exigible, démonos cuenta de que no podemos permitirnos hechos que no se puedan explicar con simpleza a un niño, esa debiera ser la premisa.

martes, 22 de marzo de 2011

Dudas

Le Penseur - Auguste Rodin
Siento que soy un tipo enormemente afortunado, no porque luzca el sol y haya comenzado la primavera, cómo ya planteé una vez, tengo la suerte de estar rodeado de seres heterogéneos que fomentan mi afición a dudar de todo y replantearme hasta la más ínfima de mis convicciones, esto que ya sucedía en mi vida real se ha visto multiplicado en mi vida virtual con herramientas cómo Twitter. Durante estas últimas semanas pienso mucho en esto, en términos globales, la evolución de los hechos que estamos presenciando ha provocado oscilaciones y giros en mis planteamientos iniciales, a nivel particular, algunos acontecimientos me han llevado a encrucijadas que me dirigen hacía caminos, hasta hace poco insospechados. Hoy mismo, con tantos frentes abiertos, no sé de qué escribir así que optaré por recapitular algunas dudas, a ver si hay suerte y alguien me las amplía.
Para empezar y con el objeto de darme a conocer un poco más y así facilitar una mejor comprensión de mis titubeos, haré una confesión pública: soy agnóstico a causa de mi carácter dubitativo, nunca me he atrevido a afirmar o negar con rotundidad la existencia de un dios y por lo tanto, aunque muy interesado en el fenómeno, prefiero mantenerme en el limbo de la duda eterna.
Entrando ya en temas mundanos, reconozco que en sólo tres días he pasado de defender con vehemencia la intervención en Libia a desconfiar de la misma, creo que el pueblo necesita nuestro apoyo pero al mismo tiempo parece evidente que nuestra ayuda tiene un precio petrolífero y que nuestras armas son del mismo modelo que las que le hemos vendido al dictador durante décadas. Además resulta muy chocante la posición de nuestra Ministra de Exteriores, por no hablar del resto, trata de convencernos de la idoneidad de la acción pero a la vez consiente que los Saudíes aplasten a los revolucionarios Bahreinis o que los Yemenís se apañen solos. En este punto, sólo cabe desear una intervención rápida y lo menos lesiva para sus ciudadanos y agradecer a mis queridos tuiteros (ellos ya saben) su valioso criterio en el debate, gracias a ellos amplio miras y sigo felizmente indeciso aunque bastante convencido de que esto se parece a Irak igual que un huevo a una castaña.
Otra de las desgracias del mes ha puesto en primera línea informativa a la energía atómica, en este caso he de reconocer que estoy gratamente sorprendido y no entiendo porque la OCDE nos sigue suspendiendo año tras año en el informe PISA, a ver si se enteran de que en este país todo el mundo es físico nuclear y experto en energía salvo yo. Parece claro que es una forma de generación eléctrica sucia y peligrosa, lo cierto es que no me agrada, pero da la impresión de que a corto plazo no existen muchas alternativas, puede que lo lógico sea trabajar por el futuro y buscar soluciones menos mortales, yo seguiré meditabundo escuchando las elevadas reflexiones que al respecto surgen en los bares durante el descanso del Madrid-Atleti y sobre todo pendiente de la opinión de los sabelotodo que cada día sientan cátedra
Por otro lado se aproxima velozmente un proceso electoral y al mismo ritmo se tambalean mis ideales más arraigados, siempre interioricé cómo una obligación cívica y democrática el ejercicio del voto pero hoy me pregunto con gran pena si en esta ocasión no sería más razonable abstenerse, puede que se hayan hecho merecedores de unas urnas vacías, desde luego se lo han trabajado. Me leo y no me reconozco así que permaneceré hesitabundo (no sé si existe el palabro pero me ha gustado) hasta el último momento, mientras tanto me encantaría que algún Gurú (es curioso que Bluf tenga también cuatro letras) me explicase, cómo se entiende que tras décadas de autocracia y una revolución modélica, el 60% de los egipcios haya decidido no expresar su opinión en el referéndum del Domingo. Yo no lo comprendo y me preocupa.
Son tantas cosas, las que me producen vacilación y perplejidad que no me gustaría dejarme ninguna. Sigo sin saber si mi vecina de arriba es mala persona o está enferma, si mi moto es un trasto o se ha gripado por mi ineptitud cómo piloto, si mis dos últimos proyectos creativos son una bazofia o el culmen del talento, si los del Banco que ya sabéis son mangantes o simplemente incompetentes, si son algunos amigos míos los que no me llaman o yo el que no les llama a ellos o si los que ostentan el poder son los que realmente lo merecen.
No tengo ni idea, pero mientras dudo me sigue asombrando y entristeciendo la sabiduría de los todólogos (no cito al inventor del término porque lo desconozco pero enhorabuena si estás ahí) y la arrogancia de los políticos, no hay más que ver sus perfiles sociales con miles de seguidores y los poquísimos seguidos siempre de su misma cuerda, ojalá hablasen menos y escuchasen más. Mi Abuelo tuvo la desgracia de participar en una guerra que le marcó y siempre decía que había que conocer al enemigo en profundidad, yo prefiero utilizar los términos adversario o discrepante, pero el concepto lo comparto. No me quedaría a gusto, si no mencionase el placer masoquista que me producen las certezas de algún celebérrimo periodista y los chapuzones nocturnos de ciertos gatos de yeso. No sé si es peor ser idiota a conciencia o morir en la ignorancia de tu propia condición, ni eso tengo claro.
¿Será posible que de la Duda surja el matiz y del matiz nazca la verdad? Quizás sea una utopía, pero lo dudo.


Lo que es casi seguro, cómo nos recuerda hoy Forges en El País, es que las guerras son siempre terribles y que el auténtico valor no lo dan las armas, este antiguo vídeo, para mi simboliza el coraje, observad las caras y decidme quién tiene más miedo...